Facta, non verba.
Para aquellos de ustedes que han olvidado el latín, significa "hechos, no palabras".
Ha habido un montón de retórica acalorada sobre la reforma de salud, pero este dicho es uno al que todos los estadounidenses deberían volver a la hora de considerar los planes para un sistema de salud dominado por el gobierno.
En otras palabras, debemos juzgar al gobierno no por sus palabras, sino por sus hechos.
Con este sencillo principio en mente, lo que sigue son tres ejemplos de por qué el gobierno no puede - y no debe - administrar nuestro sistema de salud (al menos no un sistema de asistencia sanitaria del que usted o yo quisiéramos depender).
Razón Número Uno: Al Gobierno No se le Puede Confiar una Tarjeta de Crédito
Toda familia sabe acerca de hacer un presupuesto y vivir dentro de sus posibilidades. El Gobierno, para decirlo sin rodeos, no.
¿Qué pasaría si su marido hubiera llegado a casa la noche del viernes pasado anunciando que había acumulado casi un 30 por ciento más de deuda en la tarjeta de crédito de la familia - incluyendo la hipoteca y los préstamos del carro - de lo que le había dicho hace solo un mes?
¿Confiaría en él para salir y gastar dinero para remodelar la cocina? ¿Cree que podría obtener un préstamo para hacerlo?
Pero eso es exactamente lo que la Administración Obama hizo con su descarga de noticias este fin de semana. Se anunció la noche del viernes que la cantidad de dinero que no tienen pero están de todos modos planeando gastar en los próximos diez años no es la suma astronómica de 7 trillones que estimaron en mayo, sino la asombrosa cifra de 9 trillones.
Añada esto al hecho de que, después de que la administración vendió su propuesta de reforma de salud sobre la base de que reduciría los costos para el Tesoro, la Congressional Budget Office independiente determinó que el plan de la Cámara le costará unos asombrosos $1-1.5 trillones de dólares en los próximos diez años, que se añadirán directamente a la deuda federal. El director de la CBO testificó ante el Congreso el mes pasado que "en la legislación que se ha reportado no vemos el tipo de cambios fundamentales que serían necesarios para reducir la trayectoria del gasto federal de salud por una cantidad significativa. Y por el contrario, la legislación expande significativamente la responsabilidad federal para los gastos de asistencia sanitaria ".
¿En cuál tiene más fe usted, las lindas palabras del gobierno sobre "doblar la curva de costos", o su historial de gasto incontrolado?
Hechos, no palabras.
Razón Número Dos: El Gobierno Ni Siquiera Puede Regalar Dinero de Manera Efectiva
Como el inimitable Andy McCarthy de National Review dijo, "En comparación con la infinita complejidad de la asistencia sanitaria y los seguros de salud, cash-for-clunkers es cosa de jardín de infantes. Usted cambia su carro viejo por uno nuevo que tiene (un poco) mejor kilometraje y el gobierno le da dinero - entre $3.500 y $4.500. ¿Qué tan difícil es eso?"
Resulta que es demasiado difícil para los burócratas del gobierno.
El Secretario de Transporte, Ray LaHood, se ha jactado de que el programa cash-for-clunkers proporciona "un salvavidas para la industria del automóvil, el arranque de un sector importante de la economía y pone a la gente a trabajar.''
Pero mire los hechos, no las palabras.
La semana pasada, cash-for-clunkers terminó en un laberinto burocrático de formalidades, promesas incumplidas y gastos imprevistos.
Controladores de Tránsito Aéreo Trabajando en la Hotline de Cash-for-Clunkers
Solo una burocracia gubernamental puede estropear un programa diseñado para dar dinero gratis.
Los magos del gobierno que crearon cash-for-clunkers inicialmente presupuestaron vender 250.000 carros en tres meses.
El programa vendió esa cantidad en cuatro días.
Y debido a que los planificadores centrales que creen que pueden proporcionar al Gobierno la "competencia" para el mercado privado de seguros de salud no pudo calcular con exactitud cuántos trabajadores gubernamentales se necesitarían para administrar cash-for-clunkers, tuvieron que tomar a los empleados de la FAA – nada menos que los controladores de tráfico aéreo - para ayudar a gestionar la demanda.
¿Y que hay de los concesionarios de automóviles a los que el programa debía ayudar en primer lugar? Aunque se supone que los descuentos iban a ser pagados dentro de 10 días, solo el siete por ciento de las promesas federales en virtud de cash-for-clunkers se han pagado hasta ahora, dejando a los distribuidores con millones de dólares en promesas del gobierno no financiadas.
Más Que Incompetencia Burocrática, Negocios Políticos de Siempre
Pero hay más que solo incompetencia burocrática en la historia con moraleja de cash-for-clunkers.
Se trata de un caso de estudio en lo que sucede cuando los políticos participan en el mercado.
A pesar de toda la retórica sobre reactivar la industria automotriz, las prioridades de los políticos son dar regalos a sus constituyentes. En lo que a ellos respecta, cash-for-clunkers ha sido un éxito rotundo.
Olvide el hecho de que se está gastando dinero que no tienen, o que los concesionarios de automóviles se quedaron con millones de dólares en promesas vacías del gobierno. No están preocupados por el largo plazo, solo por las próximas elecciones.
Así que dígannos nuevamente, ¿por qué debemos pensar que los burócratas y los políticos van a hacer funcionar mejor nuestro sistema de salud?
Razón Número Tres: El Gobierno Prefiere Pagar a Ladrones Que Administrar de Manera Eficiente
Ha habido mucha preocupación acerca de la inevitabilidad de que el gobierno racione la asistencia sanitaria bajo los proyectos de ley de reforma de salud de los demócratas en el congreso.
Los economistas saben de esta inevitabilidad por mucho tiempo.
Bueno, los estadounidenses pueden dejar de preocuparse. El gobierno ya está racionando la asistencia sanitaria - y de una manera particularmente estúpida.
Los estudios han demostrado que el uso temprano de la asistencia sanitaria en el hogar después de la hospitalización - permitir a los pacientes ir a casa y ser visitados por una enfermera para administrar su cuidado - le ahorra billones de dólares a Medicare.
Así que aquí hay un caso en que un programa de gobierno innovador que realmente ahorra dinero al gobierno. La asistencia sanitaria en el hogar es a la vez más solidaria y más eficiente.
Reduce la probabilidad de que un paciente sea readmitido a un hospital por lo que le permite curar en un ambiente más familiar.
La Asistencia Sanitaria en el Hogar Funciona, Así Que Naturalmente los Burócratas de Medicare Cortaron sus Fondos
Así que, naturalmente, los burócratas de los Centros para Servicios de Medicare y Medicaid cortaron 34 billones de dólares de este programa compasivo y eficaz la semana pasada.
Y si el proyecto de ley de reforma de asistencia sanitaria que está en la Cámara se convierte en ley, $56,8 billones más serán excluidos del programa - una cantidad igual a casi la totalidad del presupuesto federal para servicios de asistencia sanitaria en el hogar en el 2007.
Lo que hace que racionar los cuidados caseros sea más inmoral es el hecho de que hay una posibilidad grande de lograr ahorros disponible para Washington si tan solo tuviera la voluntad política para mirar.
En lugar de buscar ahorros para los que están en casa, ¿por qué no a los delincuentes?
Como un nuevo libro de Jim Frogue, del Centro para la Transformación de la Salud, detalla, los ladrones estafan a los contribuyentes con la suma de $80 a $120 billones cada año en los programas Medicare y Medicaid actuales.
No estamos hablando acerca de los errores involuntarios del proyecto de ley, sino de fraude descarado. Programas de salud gubernamentales actualmente están pagando prestaciones de maternidad a hombres, dando dinero de los contribuyentes a pizzerías que se supone que son centros de transfusión de VIH, e incluso pagando beneficios federales de atención médica a pacientes fallecidos.
Si alguna vez hubo una razón para no pasar a todo nuestro sistema de asistencia sanitaria al gobierno, es la siguiente: el gobierno no puede administrar los programas de asistencia sanitaria que ya tiene. Prefiere racionar programas compasivos y eficaces antes que hacer el trabajo difícil de erradicar y castigar a los delincuentes que están robando nuestro dinero de los contribuyentes.
Los hechos son cosas obstinadas
Los estadounidenses ya han escuchado mucho de la retórica acerca de la reforma de salud, y podemos esperar oír mucho más.
Pero, como Ronald Reagan solía decir, los hechos son cosas obstinadas. Y los hechos de la trayectoria del gobierno en la gestión de nuestro dinero y cumpliendo sus promesas son más elocuentes que un discurso presidencial televisado o junta de ayuntamiento montada jamás podrían ser.
Así que mientras el verano el verano avanza y el debate aumenta, que éste sea nuestro lema:
Facta, non verba.
Haga una calcomanía con él.
Póngalo en una camiseta y llévela a un ayuntamiento.
Y cuando alguien le pregunte lo que significa, dígales que antes de entregar más de nuestras vidas al gobierno, debemos considerar cómo nos han tratado hasta ahora.
Su amigo,
NG
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Real Change
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